Archivo del Blog

jueves, 14 de abril de 2016

Divinidad

¿Quién sos? ¿Conocés al ser divino que habita en vos? Estas preguntas rondan diariamente mi mente hasta que logro entender que estoy en constante cambio y crecimiento de mi ser interno. Hoy puedo admitir que soy un poco mejor que ayer y que cada vez que cierro los ojos y me dispongo a dormir tengo una pequeña muerte sólo para poder renacer mañana. Muerte, porque no tengo garantía de que llegue el día siguiente; tan siquiera tengo certeza que ese anhelado futuro lo alcance si es que esa noche mi alma y mi ser interno decide evolucionar y dejar este cuerpo que se desvanecerá en el tiempo.
Hasta ahora esta vida me ha permitido crear mi realidad aquí, bajo este pedacito de cielo que lleva por nombre Costa Rica. País sin ejército aunque con violencia por doquier y lleno de doble moralistas que juegan a ser Dios. ¿Será que ya están libres de defectos y se encuentran en el derecho de tirar la primera, segunda y hasta la tercera piedra?
En este crecer espiritual aprendo a despojarme y viajar ligero, entiendo que nada me llevo porque el espíritu es libre y sólo quedaré en la memoria de aquellos que tengan el agrado de compartir conmigo sus experiencias y que me den el privilegio de dejar un poco de mí en ellos. Ahora valoro a cada persona que se acerca, también aprecio a quienes se alejan pues su tiempo caminando a mi lado ha terminado y dejaron consigo un importante aprendizaje.
La sabiduría que esta divinidad interna va alcanzando me impresiona y me llena; hoy dejo que sea quien guíe mis pasos y que le extienda la mano a quienes gusten de compartir la misma experiencia que yo. Amo por igual y, aunque cueste, trato de entender que todos tenemos vidas distintas y que decidimos reaccionar como mejor nos conviene.
Es una decisión difícil esto de dejar de vivir en automático, tener vidas perfectas en redes sociales cuando la realidad dista mucho de los cuentos de hadas que de niños escuchamos. Aún más complejo es nadar contracorriente cuando todos están ciegos, sordos y mudos ante la sociedad decadente. Ya no nos mueve el dolor ajeno y quitamos la mirada ante la necesidad del hermano. Ni siquiera somos capaces de entablar relaciones lejos de una pantalla y más cerca de una taza de café.

Es hora de callar el bullicio externo y ajustar el oído a lo que nuestro verdadero ser tiene que decir. Es momento de actuar conforme al espíritu y determinar ser diferente.

-Marta González-

No hay comentarios.:

Publicar un comentario