¿Alguna vez te has puesto a pensar en lo ególatra y egocentrista que se ha vuelto el ser humano?. En este mundo de redes sociales y comunicación constante no estamos a salvo de caer en la tentación de publicar cualquier buena acción que realicemos, por que ya no nos basta con realizarla por una cuestión de moral, de valores o simplemente por que nos satisfaga el mismo hecho; no, ahora la única razón tangible y de peso para hacer una buena acción es poder revolcarnos en la inmundicia de la idolatría que nos ofrecen las masas descerebradas por las tecnologías. Ya puedes dormir tranquilo, las buenas acciones que realizas día a día a nadie le importan, guardalas en tu corazón y dulces sueños.
-Anónimo-