viernes, 29 de enero de 2016
Jorge Luis Borges
Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.
Abrazame
Qué importa si sentís algo o no
Qué importa mi ausencia o tu duda
Qué importa el porvenir
Qué importa mi ausencia o tu duda
Qué importa el porvenir
Abrazame sin importar las circunstancias
Solo así se mata al miedo
Al miedo de olvidar
De alejarnos
De sentarnos al desorden de la intemperie O arrastrarnos a la incertidumbre
Solo así se mata al miedo
Al miedo de olvidar
De alejarnos
De sentarnos al desorden de la intemperie O arrastrarnos a la incertidumbre
Abrazame que ya nada nos queda
Nada más que dos brazos tendidos
Sobre sus respectivas almas
Nada más que dos brazos tendidos
Sobre sus respectivas almas
Abrazame con suspiro
Con dolor
Con esa pasión tan absurda
Que solo nosotros conocemos
Con dolor
Con esa pasión tan absurda
Que solo nosotros conocemos
Abrazame
Con tus ojos oscilantes
Mecidos sobre la noche
Mientras yo te rompo la vida
Entregándome con locura
Con tus ojos oscilantes
Mecidos sobre la noche
Mientras yo te rompo la vida
Entregándome con locura
Solo por esta noche
abrazame...
abrazame...
-GS32-
CATARSIS
Hoy decidiste creer, fuiste más allá de tus límites y te aventuraste ¿Qué harás con este mundo de posibilidades? Una parte dice que es muy arriesgado mientras la otra pide a gritos la oportunidad de saber qué de nuevo aprenderás.
No importa la decisión que tomés, va a doler. Ya sea por eliminar ese inquietante sentir de absoluta incomodidad con el fin de transformarse o dejar de hacerlo por creer en todos excepto en vos; esto, inequívocamente, dejará una huella imborrable.
Dejá de buscar pretextos y evadir responsabilidades, el actuar de manera intencional te permitirá tener gran prurito, evolucionar y alcanzar el ser divino que hay en vos.
No temas ya ¿Qué podés perder? La vida, en su sabiduría, te enseñará el camino para alcanzar valor, luz, plenitud, felicidad.
No importa la decisión que tomés, va a doler. Ya sea por eliminar ese inquietante sentir de absoluta incomodidad con el fin de transformarse o dejar de hacerlo por creer en todos excepto en vos; esto, inequívocamente, dejará una huella imborrable.
Dejá de buscar pretextos y evadir responsabilidades, el actuar de manera intencional te permitirá tener gran prurito, evolucionar y alcanzar el ser divino que hay en vos.
No temas ya ¿Qué podés perder? La vida, en su sabiduría, te enseñará el camino para alcanzar valor, luz, plenitud, felicidad.
-Marta González-
viernes, 22 de enero de 2016
Eres
Llegas al mundo siendo un resultado muy esperado y planeado o algo fortuito,sin aviso. No has visto la luz y ya cargas una lista interminable de pendientes, planes y expectativas a cumplir.
El rol en este mundo parece estar predeterminado por todo y todos alrededor. Cada quien juzga y aconseja sobre aquello que a su parecer es aceptado.
Es así que te conviertes en el compendio de culturas familiares y sociales sin poder emitir criterio de aquello que ronda en el pensamiento en los pocos momentos de silencio. Parece imposible tomar decisiones propias sin que alguien salga malherido.
Todos hablan de honestidad pero nadie está dispuesto a recibirla. Vives en la utopía de la realidad, llena de sonrisas vacías y mentiras piadosas porque la verdad es muy hiriente para que sea conocida.
Sin embargo, en este continuo transitar del desierto emocional, rara vez topamos con la bondad de la suerte que tienta y alucina. Te lleva embriagado al oasis temporal de encontrarte contigo y descubrirte, quitarte la máscara y admirar tu esencia hasta que el ciclo vuelve a empezar o te conviertes en héroe, te aventuras a la vida sin todo lo que hasta el momento fue conocido, giras tu mundo y empiezas a vivir.
-Marta González-
El rol en este mundo parece estar predeterminado por todo y todos alrededor. Cada quien juzga y aconseja sobre aquello que a su parecer es aceptado.
Es así que te conviertes en el compendio de culturas familiares y sociales sin poder emitir criterio de aquello que ronda en el pensamiento en los pocos momentos de silencio. Parece imposible tomar decisiones propias sin que alguien salga malherido.
Todos hablan de honestidad pero nadie está dispuesto a recibirla. Vives en la utopía de la realidad, llena de sonrisas vacías y mentiras piadosas porque la verdad es muy hiriente para que sea conocida.
Sin embargo, en este continuo transitar del desierto emocional, rara vez topamos con la bondad de la suerte que tienta y alucina. Te lleva embriagado al oasis temporal de encontrarte contigo y descubrirte, quitarte la máscara y admirar tu esencia hasta que el ciclo vuelve a empezar o te conviertes en héroe, te aventuras a la vida sin todo lo que hasta el momento fue conocido, giras tu mundo y empiezas a vivir.
-Marta González-
Dementes
Se amaban. Se amaban a distancia o unos milímetros. Se deseaban el uno al otro. No comprendían la excitación que los tomaba por sorpresa cada cual que se veían. No tenían la respuesta al porqué de tanta locura; pero así se amaban: sin respuestas, sin argumentos, con continuos tropiezos, con silencios prolongados, con una distinguida perversidad; estaban dementes, jodidamente enamorados.
Su cabello bañaba sus hombros, caía ligeramente sobre ellos, rozando el aire que le acariciaba; y él solo la contemplaba. Miraba detenidamente cada detalle de su cuerpo, memorizaba sus rasgos, sus lunares, se embriagaba de aquel olor fascinante que emanaba de todo su cuerpo.
Ella le solía leer su mirada, intentaba descifrar esa críptica pasión que se escondía tras el brillo de sus ojos; tomaba el tiempo necesario -o el tiempo la tomaba a ella- para resolver ese acertijo del porqué tanta inquietud por jugar con su mirada.
No entendían un carajo del amor, pero sabían que se amaban.
Las caricias que impacientemente esperaban ser atendidas, el roce de piel dibujado sobre sus cuerpos, las manías sobrevolándolos, dos almas conjuntamente embravecidas con la inocencia; realmente habían perdido el juicio, habían desafiado a la aventura; habían olvidado toda regla, todo límite, habían perdido la noción del tiempo; ignoraron todo tipo de riesgo, y eso los consumía más en el amor tan irracional en el que vivían.
No sabían lo que les estaba ocurriendo, o quizá sí, quizá ya tenían la leve sospecha de que sus almas habían sido creadas para nunca desunirse, y eso era lo que los estaba volviendo locos; tenían cierto temor de que algún día todo acabara; pero qué importaba el porvenir si ahora estaban juntos.
Sí, enloquecieron; sí, se amaron...
-GS32-
Su cabello bañaba sus hombros, caía ligeramente sobre ellos, rozando el aire que le acariciaba; y él solo la contemplaba. Miraba detenidamente cada detalle de su cuerpo, memorizaba sus rasgos, sus lunares, se embriagaba de aquel olor fascinante que emanaba de todo su cuerpo.
Ella le solía leer su mirada, intentaba descifrar esa críptica pasión que se escondía tras el brillo de sus ojos; tomaba el tiempo necesario -o el tiempo la tomaba a ella- para resolver ese acertijo del porqué tanta inquietud por jugar con su mirada.
No entendían un carajo del amor, pero sabían que se amaban.
Las caricias que impacientemente esperaban ser atendidas, el roce de piel dibujado sobre sus cuerpos, las manías sobrevolándolos, dos almas conjuntamente embravecidas con la inocencia; realmente habían perdido el juicio, habían desafiado a la aventura; habían olvidado toda regla, todo límite, habían perdido la noción del tiempo; ignoraron todo tipo de riesgo, y eso los consumía más en el amor tan irracional en el que vivían.
No sabían lo que les estaba ocurriendo, o quizá sí, quizá ya tenían la leve sospecha de que sus almas habían sido creadas para nunca desunirse, y eso era lo que los estaba volviendo locos; tenían cierto temor de que algún día todo acabara; pero qué importaba el porvenir si ahora estaban juntos.
Sí, enloquecieron; sí, se amaron...
-GS32-
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